Temporada Cultural Online

No quedó títere con cabeza

Esta frase tan popular es comúnmente utilizada para referirse a cuando en un acto de enojo, molestia alguien arrasa con todo, ya sea de forma física o verbal. ¿Sabías que esta frase tiene su origen en el famoso libro “Don Quijote de la Mancha”?

Leer más

Temporada Cultural Online

No quedó títere con cabeza

Esta frase tan popular es comúnmente utilizada para referirse a cuando en un acto de enojo, molestia alguien arrasa con todo, ya sea de forma física o verbal. ¿Sabías que esta frase tiene su origen en el famoso libro “Don Quijote de la Mancha”?

No dejar títere con cabeza quiere decir, arrasar con todo, y se dice que el origen de esta expresión procede de un fragmento del famoso libro de Miguel Cervantes “Don Quijote de La Mancha”.
Esta expresión sería utilizada por Cervantes, en el Capítulo 26 (Retablo de Maese Pedro) del 2º libro, dedicado a las aventuras y desventuras de Don Quijote de la Mancha, cuando éste y su amigo Sancho Panza asisten a la representación de “El retablo de la libertad”. En la representación del titiritero, Gayferos rescata a su amada Melisendra del encierro de sus captores musulmanes, es en ese momento, que el Quijote comienza a alucinar, y pretende ayudar a la pareja de títeres a escapar; con su espada ataca a los muñecos con los que se representaba la obra, destruye todos los muñecos de trapo y madera, sin dejar alguno con cabeza y generando un gran desorden entre los presentes.

Les dejamos aquí el fragmento del libro

“Viendo y oyendo, pues, tanta morisma y tanto estruendo don Quijote, parecióle ser bien dar ayuda a los que huían; y, levantándose en pie, en voz alta, dijo:
-No consentiré yo en mis días y en mi presencia se le haga superchería a tan famoso caballero y a tan atrevido enamorado como don Gaiferos. ¡Deteneos, mal nacida canalla; no le sigáis ni persigáis; si no, conmigo sois en la batalla!
Y, diciendo y haciendo, desenvainó la espada, y de un brinco se puso junto al retablo, y, con acelerada y nunca vista furia, comenzó a llover cuchilladas sobre la titerera morisma, derribando a unos, descabezando a otros, estropeando a éste, destrozando a aquél, y, entre otros muchos, tiró un altibajo tal, que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con más facilidad que si fuera hecha de masa de mazapán”